sábado, 6 de noviembre de 2010

La Canción sin Música...

Así es. Y os preguntaréis... ¿como es posible? fácil respuesta: el año pasado estaba buceando en la música de Bruce Springsteen y entre varias anécdotas que me ocurrieron entonces, pues noté la inquietud de transmitir esos sentimientos que sentía (fondo) llevarlo a papel mediante la vena y la inspiración Springsteeniana (forma) que me pedía el cuerpo en el momento. Esa canción que relata experiencias de personajes urbanos, cada uno con una historia detrás que contar y meterte de lleno en la historia es algo que siempre he envidiado de Bruce.

Basada en hechos propios / reales:

Suspiros en la Noche
(intro con armónica)
Es de noche y los vecinos duermen,
Arriba en la azotea se oye suspirar a un hombre cansado.
La sombra de un gato salta de tejado en tejado, quizás buscando algo
Para llevarse a la boca. Sin embargo, el hombre cansado no tiene hambre.

Sólo se sienta, unido a su botella de Jack Daniel’s
Y buscando una respuesta, mira al cielo.
En sus labios, aun tiene el sabor de los besos de la chica descalza.
¿Qué habrá sido de ella? ¿Dónde estará?
¿A qué hombre le estará haciendo el amor? Y el cielo calla.
“Tío, no sé si la amo”, piensa el hombre cansado.

Pero suspira en la noche recordando su nombre,
Sentado en la azotea de una ciudad cualquiera.
Suspirará por aquella pasión,
Que una noche la chica le entregó,
En su piel, una huella le selló.
Otra noche más, suspirará.

Detrás en un callejón,
Se escucha el dolor de la chica descalza.
En la puerta de un bar,
Otro hombre al que ella amaba, la abandonó y descalza se quedó.

Una tarde en la orilla del río, el hombre cansado la conoció
Y ella refugió su antiguo dolor en él. Con la mente en la azotea…
Y el corazón en el callejón. Confusa, la chica descalza desapareció.
Aun recuerda su misteriosa mirada, sus ardientes labios,
Su perfume de mujer y su blanca desnudez.
Ya nada queda esta noche en la azotea.

Y aun así suspira en la noche recordando su nombre,
Sentado en la azotea de una ciudad cualquiera.
Suspirará por aquella pasión,
Que una noche la chica le entregó,
En su piel, una huella le selló.
Otra noche más, suspirará.
(SOLO DE GUITARRA)

Esa misma noche, consiguió ver a la chica descalza por la Alameda.
La luz de la luna enfocaba en él, los restos de carmín de otra mujer que nunca amó.
Ya nada tiene sentido. “¿Qué nos ha pasado?”
Todo ha ocurrido así. Ahora toca pagar el precio.

Y en el umbral de su hogar, bajo una lluvia torrencial,
Se despidieron con un abrazo sin conocer el final…
(SOLO DE SAXO)

Mientras llueve, el hombre cansado, se tiende en su cama.
Afuera, vaga por las calles la chica descalza…
Él guarda en su armario los zapatos que a ella le compró.
¿De ella? Nada sabe. ¿De su destino? Aún menos.
¿Volverá a verla? ¿Sabría amarla? Sólo sabe que se despidieron con un abrazo, sin conocer el final… cada pregunta al viento es un suspiro Tío, ¿no los oyes arriba en la azotea? … suspiros en esta noche…
Joaquín Cotán Pérez.

Si a alguien le ha gustado y quiere echarme una mano con la música que me lo diga, me haría mucha ilusión materializarla ;-D Especialmente, quise hacer una segunda parte de la historia de esa chica descalza, pero espero que entendais que en mi canción tiene un transfondo que va más allá que la del Boss que simplemente da un adjetivo al viento. Aunque las cosas como son... esta canción es una obra maestra de la música del S.XX, ante todo... humildad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario